La reflexión es lo único que se puede aportar a aquello sobre lo que ya está todo escrito.
Aquí se habla de toros y de la vida, como en las viejas tabernas.

viernes, 23 de enero de 2015

LA INSOLIDARIDAD DE LOS MAESTRANTES DE RONDA

Una de las cosas por las que más orgulloso me siento de ser taurino es por la solidaridad del mundo del toro, siempre comprometido con la sociedad y dando una gran lección de moral colaborando de forma altruista con las personas o asociaciones que lo necesiten.

Festivales benéficos a favor de Cruz Roja, la Asociación Española Contra el Cáncer, Cáritas y un sinfín de instituciones sin ánimo de lucro así como de causas particulares dejan patente la gran labor que hace el toreo en una sociedad hoy cargada de egoísmo, prejuicios y superficialidad.
Todo esto no sería posible sin el esfuerzo de los profesionales y aficionados, quienes no dan nunca la espalda a los problemas que sufren las personas más vulnerables colaborando para prestar la mayor ayuda posible.

Pero esta vez ha ocurrido algo realmente decepcionante y desde mi punto de vista inadmisible, y ha ocurrido nada menos que en Ronda.
Hace ya meses la congregación de las Hermanitas de los Pobres de la ciudad malagueña lanzó una petición de auxilio. Necesitan de forma urgente donativos y voluntarios para seguir realizando la impagable labor que llevan a cabo desde 1884 dando hogar, cuidados, alimentos, medicinas y sobre todo mucho cariño en su asilo a los ancianos pobres (y a todo el que lo necesite).
Desde que hicieron pública su situación económica desesperada para poder continuar con su imprescindible y altruista cometido, muchos han sido los que les han tendido su mano y se han ofrecido a colaborar, tanto corporaciones públicas (Ayuntamiento de Ronda y Diputación de Málaga) como empresas privadas y ciudadanos.

Estando en la cuna del toreo, no tardó mucho en surgir la idea de organizar un festival taurino a beneficio de esta bendita congregación. Algo que, a sabiendas de la filosofía solidaria del mundo del toro, todos dábamos por hecho.
No tardaron en responder el personal de plaza (areneros, carpinteros, porteros, etc.) y el equipo médico de la Real Maestranza de Caballería de Ronda ofreciendo el cien por cien de su jornal para la causa. También se ofreció rápidamente la ganadería rondeña Reservatauro y el matador de toros Rafael Tejada para donar las reses y torear en el festival. Pronto se habrían apuntado más toreros, novilleros y banderilleros por tan noble causa, no me cabe la menor duda.



El mazazo viene cuando por parte de la propiedad de la plaza (los maestrantes) rechazan la posibilidad de la realización del evento solidario, y lo hacen de forma absolutamente vergonzosa y ruin, alegando que esa que ellos llaman SU plaza de toros y que yo llamo NUESTRA plaza de toros ya no cumple tal función, sino la de ser un museo.

Un museo. Ese sacro coso que don Antonio Ordóñez llamaba la plaza de los toreros machos ahora resulta ser un museo, mayúsculo sacrilegio.
Eso sí, salvo en septiembre, cuando llegue el momento de celebrarse la gloriosa corrida goyesca, esa que antaño fue un acontecimiento taurino imprescindible y que hoy se ha convertido en un evento social elitista sólo al alcance de los bolsillos más adinerados. Ese día, bien por obra de arte o bien por decreto de esos “señores” maestrantes, la plaza (NUESTRA plaza) dejará de ser un museo para volver a convertirse en una plaza de toros altamente rentable.

Les dejo el comunicado de prensa de las Hermanitas de los Pobres de Ronda, escrito desde la humildad, la nobleza y el cariño y sin dar ni una sola pataleta de frustración por el inesperado final de tan noble proyecto:

COMUNICADO DE PRENSA DE LAS HERMANITAS DE LOS POBRES DE RONDA

Les hemos convocado para contarles que estamos muy agradecidas por las muestras de cariño recibidas por los rondeños a nuestra casa para que el festival a beneficio de los ancianos que atendemos fuera una realidad.

Y en especial queremos dar las gracias a todos los que desinteresadamente se han ofrecido a colaborar en dicho evento, como el Excmo. Ayuntamiento de Ronda, la Diputación de Málaga, la Banda Municipal de Música, el equipo médico del Doctor Serratosa, la empresa de ambulancias ASM, la empresa de excavaciones Montesinos, el equipo de areneros y carpinteros, el Hotel Catalonia Reina Victoria, la ganadería Reservatauro y el torero Rafael tejada, y cuantos estaban animados a llenar el coso de la Real Maestranza.

De verdad lo sentimos mucho pero todas las gestiones llevadas a cabo para realizar el festival en la plaza de toros de Ronda no han podido llegar a buen término, la propiedad nos ha hecho saber que no es viable la celebración de este evento solidario ya que la nueva gestión de la plaza no lo permite, por tener otros fines… es un museo.

A cuantos han  apoyado con ilusión este proyecto queremos animarles con nuestra oración agradecida, Dios no se queda con nada de nadie y sabrá recompensar a cada uno según su esfuerzo. Que nuestra Señora de la Paz habite en sus familias llenándolas de este bien. La Paz.

Muchas gracias de corazón.
Cordial saludo.

Las Hermanitas de los Pobres de Ronda


Los maestrantes de Ronda, y en especial el “señor” Rafael Atienza (su Hermano Mayor) vuelven a dejar claro que ellos están aquí única y exclusivamente movidos por el interés económico sin tener en cuenta que su institución sirve para mucho más desde tiempos inmemoriales. Además poco parece importarles la imagen que puedan dar del toreo con esta inadmisible y miserable negativa. También parecen mostrarse indiferentes ante la rabia y la frustración que esto va a provocar en tantos y tantos taurinos que luchan para demostrar que el toreo es un arte y un espectáculo solidario y dispuesto a arrimar el hombro allí donde haga falta.

El pueblo de Ronda y el toreo han demostrado su solidaridad, su nobleza y su altruismo con esta causa como lo han hecho siempre, quedémonos con ese dato positivo.


Alberto CH - @alberto_chps

lunes, 12 de enero de 2015

FRACASO ANTITAURINO EN MÁLAGA

De nuevo el látigo de la política vuelve a azotar al toreo, o en este caso, a intentarlo.
El Partido Andalucista llevaba meses anunciando a bombo y platillo que en este mes de enero realizarían un referéndum para que los malagueños se postulen a favor o en contra de la tauromaquia. Sí, han leído bien, una consulta popular con tendencia claramente antitaurina en un lugar con tanta tradición y afición taurómaca.
Finalmente esta pantomima de cuyos ridículos resultados hablaremos más adelante concluyó el pasado 11 de enero dejando en evidencia la estupidez de la iniciativa.

El artífice de esta absurda idea ha sido Javier Checa, candidato a la alcaldía de Málaga por dicho partido, del que no viene mal recordar que está condenado desde el año 2008 a inhabilitación durante siete años por prevaricación. No son muy buenas credenciales del susodicho para empezar…

El Partido Andalucista tiene su origen en el año 1976 (por entonces llamado Partido Socialista Andaluz) autodefiniéndose como un partido nacionalista andaluz y desde entonces ha regentado la alcaldía de ciudades tan importantes como Sevilla, Jerez de la Frontera o Algeciras y han llegado a tener hasta 10 diputados en el Parlamento de Andalucía en una sola legislatura.
En otra época fue un partido con cierta influencia social, pero su declive comenzó en el año 2008 cuando no fueron capaces de sacar ni un solo escaño en la cámara andaluza, nefasta situación que se mantiene a día de hoy.
Está claro que algo han hecho mal, que su organización ha fallado y que están buscando formas mediáticas de llegar a la sociedad para volver a ganar puntos en las encuestas. El problema es que, al menos en Málaga, han tirado por el camino más abrupto, difícil y oscuro para intentar lograr su cometido. Ellos solos se han metido en la boca del lobo.

El mencionado Javier Checa se ha comprometido públicamente a impulsar una ordenanza municipal en la capital de la Costa del Sol que prohíba toda clase de espectáculos taurinos.
Es curioso que esto lo diga el líder provincial de un partido cuya ambición principal, según ellos, es la de defender la identidad cultural de Andalucía.
¿No es demasiado contradictorio? La tauromaquia es una pieza fundamental en la cultura y la historia de Andalucía y un arte muy integrado en la mente, las costumbres y la consciencia de una buena mayoría de los andaluces, pero así es como este “señor” pretende “defenderla”, prohibiéndola.
Alguien debería explicarle lo que supone cada feria taurina en Málaga: la entrada de una enorme cantidad de euros a las arcas municipales, el resurgir de muchos negocios aledaños a nuestra plaza de toros, la promoción del turismo en nuestra ciudad y la celebración de un espectáculo de masas cargado de historia, cultura, liturgia y misterio al que la gente acude de forma totalmente libre y voluntaria.

El Partido Andalucista no se había pronunciado antes en contra del toreo de una forma tan flagrante. De hecho, uno de los presidentes del coso de la Malagueta y gran aficionado a los toros, concretamente el señor Ildefonso Dell´Olmo, fue un histórico miembro de esta formación política ocupando un escaño en el Parlamento de nuestra comunidad.

Hablemos ya de resultados, que por mucho que intenten maquillarlos han dejado bien claro dos cosas: que Málaga es una ciudad taurina y que esta ha sido una de las iniciativas políticas más absurdas y autodestructivas que se han creado hasta la fecha en nuestra ciudad.
He leído en otros blogs y webs taurinas y no taurinas datos y porcentajes que no son del todo reales, seguramente por la confusión que ha supuesto que los resultados de este innecesario referéndum fueran a afectar al municipio de Málaga (en caso de que el PA ganara las elecciones municipales, cosa del todo improbable) y que sin embargo pudieran votar todos los ciudadanos de la provincia (extranjeros incluídos). Este hecho ha producido un baile de cifras a la hora de sacar los porcentajes de los malagueños a favor o en contra de la prohibición de los festejos taurinos.

Vamos a aclarar estas cifras:
La provincia de Málaga cuenta con alrededor de 1.650.000 habitantes censados. A la finalización de la consulta, según la propia organización, se habrían contabilizado aproximadamente unos 9245 votos (contando con los presenciales y los emitidos por correo postal y vía web que después aclararemos). De estos 9245 votos, 6590 se postularon a favor de prohibir la tauromaquia (no olvidemos que todo esto ha sido organizado por antitaurinos) y 2655 en contra de dicha prohibición.

Todo esto expresado en porcentajes, quedaría así:
La participación en dicha consulta habría sido del 0,56% de los malagueños.
Los participantes que se han declarado a favor de la prohibición suponen el 0,39% de la población malagueña.

Estos resultados suponen el fracaso total de una iniciativa que esperaba una “avalancha de participación” según su propio creador.

Además, los medios de participación en esta consulta no podrían haber sido menos transparentes. Se podía votar de tres formas distintas:
-          Presencial, ayer día 11 de enero en la sede del partido.
-          Por correo postal.
-          Vía web, entrando en www.salvaraltoro.com (por si quedaban dudas de que era una iniciativa manifiestamente antitaurina) y votar introduciendo el DNI, correo electrónico y número de teléfono. La web computaba automáticamente los votos sin comprobar la veracidad de dichos datos, por lo que es posible (incluso más que probable) que muchas personas hayan votado varias veces simplemente cambiando los datos demandados en cada visita a la web.

Así de "fácil" era votar en su web


Se repite la historia, una vez más se ataca a la tauromaquia y todo lo que representa desde el cómodo despacho de un político de dudosa integridad.
Esta vez han perdido, que maquillen los datos y saquen a relucir los porcentajes de la forma que más les convenga, pero han perdido esta contienda.

Taurinos, seguimos adelante.

Alberto CH - @alberto_chps



martes, 30 de diciembre de 2014

CERROJAZO AL 2014

Dejamos atrás otro año y otra temporada taurina, bajo mi punto de vista interesante.

Temporada en la que toreros como Pepe Moral o Paco Ureña consiguen sacar la cabeza y mostrar al mundo su talento y sobre todo sus ganas de que por fin sean conocidos y reconocidos por la afición y tenidos en cuenta por las empresas a la hora de confeccionar sus carteles.
Temporada en la que otros toreros como Paulita o Diego Urdiales (sobre todo este último en la feria de otoño de Madrid) han venido a reafirmarse, a recordarnos quienes son y que están ahí, sobradamente preparados para dar toreo del bueno en cualquier cartel de cualquier gran feria.

Diego Urdiales en Madrid
Foto: Marca.com

Temporada en la que una figura del toreo que responde al nombre de Miguel Ángel Perera ha dado una lección de amor propio y vergüenza torera primero anunciándose y después lidiando y desorejando a un encastado ejemplar de Adolfo Martín para salir en volandas por la puerta de la gloria.

Temporada en la que por fin un incansable guerrero como es Iván Fandiño conseguía su primera puerta grande, la más grande del mundo, en la plaza de Las Ventas (puerta que había rozado demasiadas veces) no sin antes darnos una demostración de arrojo, valentía y absoluta disposición. Una demostración de que allí fue para triunfar y sólo triunfar sin importarle las consecuencias tirándose a matar sin muleta, sólo con su pecho y sus arrestos por delante.

Iván Fandiño matando sin muleta
Secuencia: blog "De España hasta los cantares"

Aquí hay futuro, y en esta ya pasada temporada nos lo han demostrado novilleros como José Garrido o F.J. Espada, matadores noveles como Jesús Duque y jóvenes ganaderos y empresarios como Álvaro Polo.

Éste ya casi caduco 2014 también nos deja momentos desagradables como la terrible cogida de David Mora en la pasada feria de San Isidro, cuando "Deslío" de El Ventorrillo le arrollaba cual tren de mercancías y le arrancaba la femoral mientras, en una valiente declaración de intenciones, el diestro intentaba recibirlo a portagayola.
Así es el toreo y estas son las cosas que nos recuerdan que estos señores vestidos de luces son mucho más que matadores de toros, son TOREROS, son HÉROES.
Aquella tarde fue un ejemplo de ello, ya que como todos recordamos, no sólo Mora fue herido sino que los otros dos diestros que completaban la terna (Jiménez Fortes y Nazaré) también lo fueron y tuvo que suspenderse el festejo.
Seguiremos diciendo con toda nuestra energía eso de #FuerzaDavidMora hasta que el madrileño consiga recuperarse del todo, que por supuesto lo hará (por algo es TORERO) y vuelva a enfundarse en oro para hacer de nuevo el paseíllo.

Terrible cogida de David Mora
Foto: El Mundo

En el terreno ganadero, me quedo con la CASTA y los buenos resultados demostrados por dos ganaderías en las pocas corridas que han lidiado: Pedraza de Yeltes y Baltasar Ibán. 
También me quedo con la regularidad de Victoriano del Río, quien pone de manifiesto que lo suyo es más que una buena racha. No es nada fácil lidiar tantos toros al año y sacar tan buena media.

Este 2014 que se nos va también fue testigo de aquella ardua batalla que libraron (y que siguen librando) los novilleros bogotanos y que consiguió movilizar a toda la afición del mundo primero (al grito de #FuerzaNovilleros) y a los principales toreros después.
Espero que en el año venidero la vida, la afición y los empresarios sepan recompensar su impagable labor por nuestra Fiesta brindándoles oportunidades, como espero que puedan aprovecharlas y cosechar triunfos, se lo merecen quizá más que nadie.

También ha sido un año movido en el tema empresarial. Estos mandamases del toreo (que ni crían toros ni se ponen delante de ellos) vuelven a dar la nota negativa del año con sus nefastas declaraciones que flaco favor hacen a la tauromaquia, eso de lo que se supone que viven.

Mis deseos taurinos para éste 2015 que ya asoma la cabeza son sencillos a la par que complicados: Que veamos una real diversidad de encastes y ganaderías y una necesaria apertura de carteles por parte de las figuras; que Sevilla y su afición sean respetadas por quien gestiona aquel nido de serpientes; corridas de toros retransmitidas por TVE (la televisión de todos los españoles) sin complejos ni pamplinas; más oportunidades para esos toreros que están demostrando su valía y que no se ven recompensados.
Pero sobre todo, mi principal deseo taurino para este nuevo año es la recuperación total y absoluta de David Mora para que toda esa sangre derramada sobre la arena venteña merezca la pena (seguro que así será).

Desde este humilde rincón de reflexiones taurómacas os deseo a todos salud, felicidad, éxito en lo personal y lo profesional y muchas tardes de buen toreo.
Mis mejores deseos para el nuevo año.




Alberto CH - @alberto_chps

miércoles, 17 de diciembre de 2014

DONDE DIJE DIGO...

Hace ya once meses de aquello. Las cinco figuras más importantes del panorama taurino actual (sin contar al que va por libre, por supuesto) lanzaban un contundente y sorprendente comunicado en el cual se negaban a torear en la Real Maestranza de Sevilla mientras ésta estuviera gestionada por la empresa Pagés. Literalmente, decía así:

El presente comunicado representa a los diestros José Antonio Morante de la Puebla, Julián López El Juli, José María Manzanares, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante. 
Comunican a la afición que no actuarán en la plaza de la Real Maestranza de Sevilla bajo la contratación de la empresa Pagés. La Junta de Gobierno de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla ya tiene conocimiento de esta difícil decisión y de sus razones, decisión que sólo pretende que esta plaza recupere su identidad y se respete a los toreros y a sus representantes.
Sin otro particular, les saludan atentanmente...

Según explicaron, esta decisión se debía a las continuas faltas de respeto de los representantes de la empresa gestora del sacro coso sevillano hacia ellos desde hacía años (algunos dieron sus motivos particulares en diferentes comunicados), pero la gota que colmó el vaso fueron las declaraciones de Eduardo Canorea pocos días antes, acusando a los toreros de no querer rebajar ni un céntimo sus honorarios, de no ser consecuentes y de no tener los pies en la tierra, a lo que añadió más tarde en el programa "Los toros" de Cadena Ser:
Algunos están en el limbo, otros en la parra, y otros más allá del limbo y de la parra. Y como no bajen al suelo, verán morirse esto. Pero esa no es su preocupación porque ya están ricos. No nos van a hacer falta los antitaurinos.

La rabieta y la soberbia le salió cara a Canorea y su empresa, puesto que la feria de Sevilla de 2014 fue una verdadera ruina económicamente hablando, quedando patente que las figuras son necesarias en Sevilla.
Quizá sea un buen momento para recordar lo que declaraba el mismo Canorea muchas tormentas atrás cuando recibió la herencia de gestionar uno de los templos más sagrados del toreo:

Foto extraída de la cuenta de Twitter de @elviejotaurino


La guerra estaba declarada y aceptada por ambos bandos. Ninguno de los dos parecía estar dispuesto a dar cuartelillo al rival, de momento.
Como era de esperar, esa aparentemente férrea unión entre esas cinco figuras se fue desmenuzando poco a poco. Talavante se fue por su lado, no sin antes dejar claro en su cuenta de Twitter que sus compañeros del G5 (salvo Perera) le habían dado la espalda y no le habían abierto carteles en esta pasada temporada. Manzanares dice que le gustaría que todo se arreglase para poder estar en Sevilla de nuevo. Mientras, Morante exige una disculpa por parte de la empresa para poder estar anunciado en 2015 (aunque todavía no está nada claro).

Vaya, ya parece que con una disculpa vale. Ya no piden la dimisión irrevocable de Pagés como hacían no muchos meses atrás. Ahora exigen un perdón público para que todo vuelva a su cauce. Donde dije digo, digo Diego.

Y como era de esperar, los cuñadísimos así lo hacen. Se disculpan con un comunicado que envían en forma de nota de prensa a los distintos medios:
En relación a los hechos acontecidos la pasada temporada, que impidieron la comparecencia de cinco figuras del toreo en la plaza de toros de Sevilla, la empresa Pagés quiere pedir disculpas a todo aquel que se haya sentido ofendido por nuestras declaraciones.
Estamos convencidos de que la feria de Sevilla necesita de la participación de las principales figuras, como ha sido tradicional en esta plaza que para nosotros es la primera del mundo. La afición y la ciudad de Sevilla se merecen que todos pasemos página y que con buena voluntad y el consenso de todos seamos capaces de ofrecerles lo mejor.

Vaya, de nuevo se cumple aquello de "donde dije digo..." también por parte de la empresa, que no quiere volver a perder la cantidad de euros que perdieron la pasada temporada ni la confianza de sus abonados y público que, dicho sea de paso, llevan demasiados años soportando precios realmente elevados a cambio de una gestión que simplemente se basa en la confección de unos carteles previsibles muy poco tiempo antes del comienzo de la feria y dar una información prácticamente nula a la afición. Así trabaja Pagés (como muchos otros, pero esos muchos otros no son Sevilla, santo y seña del toreo).

Disculpas que suenan a puro trámite, como aquellas que pidió nuestro Rey nada más salir del hospital tras romperse la cadera cazando elefantes en África con el dinero de todos nosotros, sufridores de una cruel crisis que no hemos creado. Pero bueno, no nos desviemos del tema...
Éstas de Pagés, son disculpas que suenan a conveniencia, a "pa ti la perra gorda" pero yo no quiero perder más euros, prestigio y abonados.

En caso de que al final todo quede en un "aquí no ha pasado nada" y todo vuelva a ser como antes, me haría varias preguntas:
¿Qué pasa con todos esos que dieron la cara por las figuras públicamente creyendo en sus razones? ¿Cómo van a quedar ante la opinión pública? Decían los viejos sabios de mi pueblo que pocas cosas hay más desagradecidas que una figura del toreo... Yo nunca quise creerles, esperemos que no lo pongan en evidencia.
Y sobre todo: Al aficionado, el verdadero afectado por todo lo acontecido, ¿quién le pide disculpas? ¿Le importa a alguien, a alguno de estos dos bandos que hace casi un año se enfrascaron en una guerra y que ahora todo apunta a que se acerca la tregua? ¿Nadie escribe comunicados ni toma partido por el que sustenta a figuras y empresa pasando por la taquillla?
En este sentido, recomiendo leer el artículo de Ignacio Sánchez Mejías que enlazo aquí:
¿Y a nosotros quién nos pide perdón?


¿Volveremos a verles en este escenario en 2015?
FOTO: Marca.com

Qué sabio es el refranero español, que en una sola frase es capaz de compactar todo lo que se podría decir en un largo y pesado artículo. Y es que al final, tanto para unos como para otros, donde dije digo, digo Diego.

Postdata: Ya que donde ustedes, figuras y empresa, decían "digo" ahora dicen "Diego", sean dignos y justos y digan Diego Urdiales, pero díganlo en los carteles de 2015 en una corrida digna y dándole la importancia que merece y que se ha ganado a ley, con su muleta y su pecho y verdad por delante, y no con comunicados ni ruedas de prensa.

Alberto CH - @alberto_chps





domingo, 14 de diciembre de 2014

EL TORISMO Y OTROS CUENTOS TAURÓMACOS

“Soy torista” me dices mientras injurias a toros bravos por el simple hecho de no llevar a fuego en su piel uno de los hierros que a ti te gusta ver. Tremenda paradoja.
Me lo cuentas dándote golpes en el pecho mientras prejuzgas corridas que aún no están ni embarcadas y que tan ni siquiera has visto en fotografías.
El torismo es otra cosa.

El verdadero torismo (que afortunadamente existe) es saber apreciar la morfología y comportamiento del toro bravo siempre acorde a su encaste y procedencia. Es no pedir, sino exigir un toro íntegro y con presencia (que no kilos), y una variedad real de encastes y ganaderías en todas las plazas y ante todos los toreros, sean figuras o no.
Es poder valorar una faena basándose en las cualidades del cornúpeta, defectos y virtudes, y la solvencia y actuación del matador frente a éstas.
Ya lo dijo el maestro Chenel con su voz quebrada y su eterno cigarrillo entre los dedos: Para ser un buen aficionado, antes que torerista, hay que ser torista. Sólo así, entendiendo al toro, se será justo con los toreros.
Torismo es acudir al tendido sin prejuicios y con ganas de ver toros embistiendo, dejándose los riñones de apretar en el caballo y entregándose con todo en la franela.
Pero sobre todo, el torista es quien ama y respeta al toro bravo y el que lo proclama como verdadero protagonista del toreo junto a quien se pone con la verdad por delante para sacarle todo lo que lleva dentro.

Esos falsos toristas (por supuesto no generalizo) suelen tener la obsesión de que todos los toreros deben realizar aquello que ellos llaman “cargar la suerte”.
Y en efecto, así es, la pureza del toreo está en poder y someter al de los rizos y a ser posible ligando muletazos con la suerte cargada. El problema es su falsa acepción de este concepto.

¿Se puede cargar la suerte sin adelantar la pierna de salida? por supuesto que sí. “Cargar la suerte” no es sino apoyar el peso del cuerpo sobre esa pierna de salida, esté adelantada o no. Quede claro que esto no lo digo yo, humilde aprendiz de aficionado, sino los toreros y escribas de relevancia de todas las épocas del toreo.
Por supuesto, tiene más mérito echar esa pata adelante ya que se expone ante los pitones de una forma más arriesgada, pero también es mucho más difícil ligar los muletazos desde esa posición y llevarse al toro atrás, lo que se llama torear en redondo.


Morante de la Puebla ejecutando un natural de perfil con la suerte cargada, sin adelantar la pierna de salida pero con el peso del cuerpo sobre ella.
FOTO: El Mundo


 Tampoco hay que confundir adelantar la pierna de salida con atrasar la pierna de entrada, común en algunos toreros. De este modo se atrasa ligeramente la pierna por la que entra el toro y se deja la de salida en prolongación con el resto del cuerpo, y puede parecer que esté con la pata pa’ alante, y no es así.

Diego Urdiales al natural. Retrasa la pierna de entrada y deja la de salida en prolongación al cuerpo. Por supuesto, también está con la suerte cargada, al tener todo el peso del cuerpo gravitando sobre la de salida.
FOTO: Miguel Pérez - Aradros


Muchos de estos falsos puristas defensores de la pata alante  tienen siempre como comodín, como referencia en sus debates, a ese monstruo que marcó un antes y un después en el toreo. Hablo de Joselito (el original, el de principios del siglo XX). Esto supone también una paradoja, puesto que el rey de los toreros aunque en ocasiones toreaba adelantando la pierna, se caracterizaba precisamente por ejecutar el toreo en redondo, abriendo el compás pero de forma lateral o incluso retrasándola ligeramente para darle un mayor recorrido al muletazo y poder ligar con el siguiente con mayor facilidad y limpieza (algo que ya de por sí era muy meritorio con el toro de aquella época). Por supuesto, esto tampoco lo digo yo, sino la enorme cantidad de testimonios, textos y fotografías que podemos encontrar en las hemerotecas.

Joselito ejecutando una verónica a pies juntos de forma lateral.



Un tema verdaderamente preocupante es la falta de variedad de encastes y ganaderías en las plazas de toros.
Aplaudo a los verdaderos toristas, estos sí, que vienen reclamando esta pluralidad desde hace ya muchos años.
Afortunadamente, tenemos una cabaña brava muy diversa y sin embargo no dejamos de ver anunciados en los carteles las mismas ganaderías año tras año. Ganaderías que en su gran mayoría pertenecen a un mismo encaste que está siendo sobreexplotado por petición expresa de los mandamases del toreo. Ganaderías que están degenerando las propias raíces de sus animales buscando fundamentalmente dos cosas: aumentar el tamaño de sus toros, sacándolos así de tipo, para poder torear en las plazas importantes que hoy así lo reclaman de forma absurda (en detrimento de su morfología natural) y un exceso de nobleza y entrega fácil para el “buen desarrollo” de la tauromaquia moderna (en detrimento de la bravura, base fundamental del toro).

Para apaciguar un poco el enfado de los más puristas, siempre tenemos esas pocas ganaderías comodín que sí mantienen la bravura, fiereza y morfología de sus bureles. El problema es que son pocas y siempre las mismas, por lo que siguen sin sumar lo suficiente a esa diversidad real que los aficionados demandamos. Además, los toros de estas pocas ganaderías de encastes minoritarios afortunadas por estar presentes en nuestras plazas, son siempre lidiados por los mismos toreros, relegados a un segundo circuito (aunque esto tampoco es nada nuevo).

¿Dónde quedaron esos tiempos en los que las figuras del toreo lo eran entre otras cosas por matar de todo y demostrar así tal título? ¿Dónde quedaron TOREROS como don Antonio Ordóñez que cuando daba una alternativa solía exigir ser él quien diera la confirmación al mismo torero en Madrid pero con una de Pablo Romero para así darle o no el visto bueno?
Yo no creo que a ninguna figura actual se le haya regalado nada, pero sí que deberían demostrar su condición lidiando todos los encastes que pueblan nuestras dehesas. Algo que en el toreo pretérito era más que una obligación. Algo que deberían hacer no sólo por mantener la biodiversidad de la cabaña brava, sino como acto de amor propio, de figura del toreo y porque nos lo deben a todos los aficionados que pasamos religiosamente por la taquilla.

Entiendo que los tiempos cambian y la tauromaquia no iba a ser menos.
Recuerdo que hace años me llamó mucho la atención un tema que salió a la luz y que puso a temblar a muchas marcas de cacharros tecnológicos.
Hablo de la famosa obsolescencia programada, una técnica industrial basada en fabricar todo tipo de dispositivos y piezas con una fecha de caducidad programada para así asegurarse unos altos ingresos en el servicio técnico de sus empresas y en la renovación de los productos por parte de sus clientes.

A inicios de los ochenta, mi honesto y santo padre pudo comprar con mucho esfuerzo, sacrificio y trabajo un modesto coche nuevo. Se trataba de un Seat 127 Fura 900 CL. Un vehículo cuyas prestaciones hoy nos darían risa pero que sin embargo fue capaz de llevar a los cuatro miembros de mi familia innumerables veces de viaje por aquellas viejas y complicadas carreteras desde tierras castellanas hasta Andalucía. Y Despeñaperros para arriba, Despeñaperros para abajo, nunca dio un solo fallo en las casi dos décadas que estuvo bajo sus mandos.
Eran otros tiempos en los que las cosas se fabricaban para que durasen, para que el cliente estuviera orgulloso de haber gastado su dinero en esa marca concreta. Tiempos en los que cada fabricante mantenía su esencia y buscaban la calidad y la fiabilidad.

Me pregunto si no está ocurriendo esto mismo en algunas casas ganaderas, la obsolescencia de la casta. Que sí, que la casta existe y no es otra cosa que la bravura y la fiereza que corre por la sangre de los animales de lidia.
A todos nos gusta ver un toro viniéndose de lejos, obedeciendo los toques, embistiendo con el hocico abajo queriéndose comer las telas, con recorrido, y con cierto punto de nobleza, pero todo esto carece de sentido, y sobre todo de emoción, con la ausencia de la casta.
Lo peor es que esta obsolescencia parece ser una imposición, una obligación para todo ganadero que pretenda seguir teniendo un negocio mínimamente rentable. Los que no pasan por el aro y prefieren ser fieles a la esencia del toro bravo en general y a la de su encaste en particular, con suerte les tocará lidiar unas pocas corridas en ese mal llamado segundo circuito, mandar muchos de sus toros a las calles, y en el peor de los casos ser carne de matadero hasta su extinción.

Falsos toristas que, algunos por conveniencias particulares y otros por adoctrinamiento, insultan a todo lo que huela a Domecq o a figuras del toreo, están ustedes muy lejos de mejorar nuestra Fiesta.
Verdaderos puristas, tienen todo mi apoyo y agradecimiento por luchar de forma incansable por la vuelta de esa indispensable diversidad, esa imprescindible emoción y el verdadero toreo, ese que se viene cayendo a pedacitos desde hace ya bastante tiempo.
Ganaderos, apuesten por  la clase, la entrega y el aguante de sus animales, pero no se olviden de la casta, la base fundamental de esos animales que ustedes crían.

El éxodo de aficionados de las plazas es un hecho mucho más fehaciente que aquel de los hebreos huyendo de Egipto en el siglo XIII a.C. El problema es que aquí no tenemos un salvador que nos guíe ni una tierra prometida a la que exiliarnos.
A tiempo están de frenarlo, si es que quieren…

Alberto CH - @alberto_chps







viernes, 5 de diciembre de 2014

JOSÉ TOMÁS ¿REALIDAD O MITO?

Pies clavados en el suelo, riñones metidos, postura erguida, tez seria, actitud sosegada e inmutable, sin rectificar un solo centímetro. Sin aspavientos ni desplantes llamativos, dirigiendo a su cuadrilla con una sola mirada. Sin la necesidad de mancharse las rodillas de arena sino la taleguilla de sangre del burel para transmitir esos profundos sentimientos que sólo surgen fruto del verdadero toreo.

¿Qué decir de alguien sobre lo que ya está todo dicho y escrito? ¿Cómo reflexionar sobre algo que evoca más sensaciones que palabras? Difícil…

Tuvo que ser un veinte de agosto de hace ya treinta y nueve años y tres meses cuando vino al mundo un hombre capaz de darle verdadero sentido y significado a la tan denostada palabra TORERO. Un artista con la capacidad de conmover en absoluto silencio y en total soledad, aun estando rodeado de miles de fervientes almas con los cinco sentidos puestos en su efímera pero eterna obra. Pero él, a lo suyo.
Y lo suyo es TOREAR, lo suyo es afligir, causar tanto miedo e inquietud en los tendidos como excelsas e inolvidables emociones. Lo suyo es el triunfo, salir por la gloriosa puerta grande o por la lúgubre cancela de la enfermería. Y es que lo suyo es la VERDAD, sin medias tintas.


Foto: elcorreo.com


Dijo don Juan Belmonte que se torea como se es. Aun a riesgo de ser arrojado a los perros, reconozco que nunca creí en esa frase, pues todos hemos visto a personas non gratas convertirse en grandes toreros y a otras maravillosas incapaces de alcanzar las condiciones necesarias para llegar a ser algo en el mundo del toro. Pienso que el Pasmo de Triana lo dijo como pura y dura autodescripción (él sí toreó como era: valiente, transgresor y auténtico) y no generalizando. Pero éste sí hace honor a esa frase. José Tomás Román Martín, hombre honesto, discreto, sincero y humilde; igual que torea, con la verdad y el pecho por delante cueste lo que cueste.

¿Realidad o mito? 
Yo diría que José Tomás es una realidad, tanto como la exaltación, la conmoción, la pasión, el dolor y hasta el enfado que en mí ha causado muchas veces. Tanto como sus litros de sangre derramados en la arena o sus 7 puertas grandes 7 en la primera plaza del mundo.
Una realidad que todos menos él hemos querido convertir en mito, unos para bien y otros para mal. Pero él, a lo suyo…

Como mito que es, o queremos que sea, crea a su alrededor todo tipo de rumores, historias y patrañas, la mayoría para alimentar el ego de escribientes profesionales, aspirantes a profetas que se ven frustrados ante el silencio y la discreción del Maestro.
Que si estará no sé dónde, que si reaparecerá no sé cuándo, que si matará tal o cual ganadería… Pero él, a lo suyo…

Hay quien le acusa de vivir de las rentas de su ilustre pasado, de exigir demasiadas condiciones, de no medirse a toros duros ni al resto de figuras, de no querer torear en plazas de verdadera relevancia o de negarse a ser televisado. Algunos dicen que lo hace por miedo a que se pongan en evidencia su carencia de técnica y sus errores y caerse así ese mito, esa nube en la que entre todos le hemos subido, pero no olvidemos que él manufacturó con su inconmensurable talento, con su sudor y con su sangre la infinita escalera por la que le impulsamos.
También le recriminan las poquísimas corridas que torea en cada una de las últimas temporadas y todas ellas en esas condiciones tan especiales y cuidadosamente escogidas por él, queriéndole quitar por ello el título de figura del toreo.

Otros profesan una religión de la que él mismo es ateo, el tomasismo. Un dogma basado en una fe ciega que hace invisibles todos los defectos del torero y defendibles todos sus errores. Quienes tienen estas férreas creencias en su dios siempre van al tendido (o al callejón, dependiendo del caso y del nivel de amiguismo o de fama de cada cual) con la predisposición de agitar los pañuelos blancos al viento tras cada faena, sin haberse fijado de forma más o menos objetiva en lo allí acontecido, tan sólo viendo aquello desde un cirro de emoción y belleza. Aunque pensándolo bien, en este aspecto no hay demasiada diferencia con los istas del resto de toreros.

Tratando de ser objetivo, no cabe duda de que José Tomás ha marcado una época en el toreo, ha creado afición, ha movido masas (y lo sigue haciendo), ha sido y es referente de muchos jóvenes aspirantes a vestir ese sagrado y luminiscente traje que tantas tardes ha honrado al enfundárselo.
A día de hoy es el único capaz de llenar las plazas hasta la bandera, de crear infinitas colas de aficionados rodeando los cosos para hacerse con su entrada pasando para ello una noche, o incluso dos, al raso.
Por conseguir, hasta ha conseguido poner el toreo como noticia de relevancia en los medios generalistas que tanto han denostado nuestra afición en los últimos tiempos.

Por todos es sabido que es sobrino nieto de Victorino Martín, el Cateto de Galapagar, ese viejo sabio que creó casi de la nada tan emblemática ganadería y tan prestigioso hierro.  
Pero la afición le viene a José Tomás por parte de su abuelo Ceferino, al que quizá le debamos el haber coincidido en el tiempo con uno de los mayores y mejores toreros de la historia.
En México comenzó todo. Allí se fue a hacerse torero, huyendo del tramposo y nefasto sistema implantado en nuestra piel de toro que le hacía pagar por torear novilladas. Y fue precisamente en la capital del reino azteca donde tomó la alternativa en diciembre de 1995, de manos de Jorge Gutiérrez.
No sé quién tuvo más suerte, si “Mariachi” de Xajay por convertir en matador de toros a un hombre llamado a la gloria y la eternidad, o “Ingrato” de Parladé, último toro en ser indultado por el genio de Galapagar en su gloriosa encerrona en Nimes en la mañana del 16 de septiembre de 2012.


"Ingrato" de Parladé volviendo a chiqueros tras ser indultado por José Tomás.
Foto: semana.com


Todavía hay quien asegura que José Tomás carece de técnica, y que ésta es la causa de sus numerosas volteretas, cornadas y sustos.
Yo no lo creo. Pienso que una de sus mayores virtudes y una de las muchas cosas que le hacen único es supeditar la técnica (que por supuesto la tiene) a la VERDAD, esa que le hace pisar terrenos que sobrepasan los límites de lo comprometido, lo peligroso y a veces hasta lo cabal.
Hasta los trapazos, que también los pega (y muchos), cobran sentido y emocionan en esos terrenos donde el que manda es el toro, en esos terrenos donde se mata o se muere.

Otro de sus sellos de identidad que más valoro es su independencia, esa que le hizo ser pionero en poner en su sitio a los cuñadísimos regentes de la Real Maestranza de Sevilla, pero en silencio, sin comunicados ni ruedas de prensa.
Desde febrero de 2013 cuando decidió prescindir de su autárquico apoderado Salvador Boix, él mismo dirige su carrera con la inestimable ayuda de su hermano Antonio.

He tenido el privilegio de verle torear esta temporada y siendo objetivo y justo, he de decir que no es el mismo José Tomás que cortaba tres o cuatro orejas en Madrid, aunque también debemos entender que los años y las cornadas lastran cada vez más. Pese a no ser quien fue, es innegable que mantiene esa esencia y esa autenticidad que siempre fueron su sello.
Quizá siga mermado físicamente, como algunos aseguran, de la brutal cornada sufrida en Aguascalientes en 2010, quizá esté falto de motivación, quizá ahora tenga otras prioridades en la vida por encima del toreo, o quizá sea un cúmulo de todo ello.

Maestro, toree donde y cuando usted quiera, se ha ganado con creces el privilegio de poder elegir o, mejor dicho, exigir cómo llevar su carrera. Seguirá llenando plazas y formando interminables colas. Seguirá creando afición, ilusión y economía en las ciudades. Seguirá teniendo tanta repercusión y poniendo al toreo en la palestra de esta moderna y superficial sociedad.
Maestro, toree donde y cuando usted quiera, pero toree.


Larga cordobesa ejecutada en Granada (2014)


No se me ocurre mejor forma de acabar esta entrada que con unos versos de mi admirado Manolo Chinato, poeta de la calle y poeta del campo, salmantino de nacimiento y extremeño de corazón, quien sin saberlo escribió sobre la figura del toreo más importante de los últimos veinte años:

Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo,
con la pura bandera de su raza.


Alberto CH - @alberto_chps











lunes, 24 de noviembre de 2014

TEMPORADA ¿QUÉ?

Grande. Temporada Grande se llama ese mítico ciclo de “corridas de toros” que cada invierno concurren en el coso de Insurgentes.
Y el nombre no está mal puesto del todo: la plaza es grande (inmensa), también lo es la puesta en escena de aquel espectáculo, el nombre de muchas figuras que en él participan, la difusión que se le da a nivel nacional e internacional. Grande es la ilusión de muchos aficionados que pisan los tendidos de La México para presenciar aquello. Pero sobre todo, grandes son los beneficios económicos que esa temporada deja en las arcas de la empresa y en las de muchos de sus toreros actuantes.

Allí todo es grande menos el verdadero protagonista, el que da nombre a esta sagrada Fiesta y ése que es o debería ser el centro de atención de todo buen aficionado que se precie, el toro.
Y no hablo de kilos, ni tan siquiera de tamaño (aunque también podría), hablo de edad, de presencia, de seriedad, de eso que llaman trapío y que tan difícil es encontrar por las plazas de nuestro país hermano. Hablo de integridad, de casta, de bravura, de fuerza, de fondo. Hablo de lo que a todos evoca en nuestra mente cuando se nombra a un toro bravo.

Cada vez que se abre la puerta de chiqueros de la plaza capitalina, no sólo sale un toro (o como ustedes quieran llamar a aquel animal) por lo general excesivamente terciado, cornicorto (o mejor dicho cornicortado), manso y con las fuerzas justas para mantenerse en pie; también sale, o se escapa, afición a chorreones. Afición e ilusión de muchos que fueron a ver una corrida de toros y se encuentran con aquel despropósito.
Salvo pocas excepciones, ya sabemos lo que allí ocurrirá: “toro” distraído de salida, rehuyendo de todo engaño y cuyo paso por el caballo es puro trámite, embistiendo a la franela (con suerte) con lentitud y desgana pavorosas mientras lucha por no doblar las manos.

Algunos me dirán el maldito y manido tópico: es que el toro de México es así. No, así no es el toro de México. Así es el “toro” que empresarios, veedores, toreros y ganaderos deciden sacar a la palestra en el país azteca con el consentimiento de las autoridades y de ese público que, cada vez menos, puebla aquellos tendidos y que en definitiva es quien financia aquella farsa (hagamos un poco de autocrítica y asumamos nuestra parte de responsabilidad).
Es muy difícil torear tan despacio y tiene mucho más mérito del que le dais, me dirán otros. Entiendo la dificultad y el peligro de pegar pases a un bicho que te pasa por los muslos al ralentí, pero no olvidemos que en este caso ese ritmo no lo marca el torero, sino el toro (por su flojeza, principalmente), y a mí no es algo que me emocione ni me cause una sensación de riesgo, factor fundamental para que esto que llamamos “Fiesta de los toros” tenga algún sentido. También respeto a todo aquel que se pone delante, pero oigan, ustedes tienen bagaje, técnica, valor y talento como para ponerse con algo mucho más serio e importante. Tengan también la dignidad de exigirlo.

No sé muy bien en qué momento de la historia aquello pasó de ser la plaza de TOROS más grande del mundo a ser el circo o lugar de celebración de espectáculos banales más grande del planeta.
Me pregunto qué legado dejaron en México toreros como Rodolfo Gaona, Pepe Ortiz, David Liceaga, Fermín Espinosa “Armillita” (el de verdad), Lorenzo Garza, Luis Castro “El Soldado”, Silverio Pérez, Luis Procuna, Alfonso Ramírez “Calesero” o más recientemente David Silveti. Tanto valor, tanta verdad, tanta sangre… ¿para esto?


Noviembre de 1944. Plaza "El Toreo" (México D.F.)



Este año me juré a mí mismo no ver, oir ni leer nada sobre lo que acontecía en esa llamada Temporada Grande, y a ser posible de ninguna otra plaza de México (ya ni aquel reducto de trapío y casta que significaba la plaza de Nuevo Progreso, en Guadalajara, me interesa); y es justo cuando Canal Plus Toros decide (creo que acertadamente) comprar los derechos de retransmisión y conectar cada domingo con Unicable para ofrecernos aquellas “corridas” también en España, y al final este veneno que corre por nuestras venas y que llamamos afición me hace trasnochar para verlo. La que me has liado, Hugo Costa.
Y lo que veo es toda esa farándula antes contada mientras oigo a un tal Murrieta narrando todo aquello de una forma un tanto penosa. Jamás había escuchado a alguien hablar tantísimo sin decir absolutamente nada, tapando descaradamente los más que evidentes defectos de los bovinos y de muchos de los toreros actuantes. Le acompañan entre otros una tal Carolina Morán (cuyo principal mérito es haber sido Miss no sé qué) haciendo extrañas entrevistas totalmente vacías de interés y despidiendo cada conexión diciendo adiós con la manita a modo de quinceañera, curioso, aunque actitud muy acorde con ese espectáculo de todo menos serio allí montado para despedir cada semana.

Hace dos domingos asistió a la “corrida” Martín acompañado de tres amigos para disfrutar de la tarde de toros porque, según ellos, a los toros se va a divertirse y a pasárselo bien. Allí estaban en su segunda fila de la barrera de sombra disfrutando de sus cervezas, sus aperitivos y sus chistes, dispuestos a increpar a todo aquel que se le ocurriera criticar cualquier cosa que aconteciera en la arena. Que aquí se viene a disfrutar, hombre.
Justo frente a ellos estaba José Luis, mucho más arriba, en el segundo tendido de sol porque tras haber hecho más de 700 kilómetros para cumplir su sueño y asistir a una corrida en la que creía que era la plaza más importante de América, no le quedaban muchos pesos para su boleto.

Inicia el paseíllo y ese famoso y rotundo OLÉ retumba en cada rincón de La México. A Martín y sus amigos se les pone la piel chinita como dicen por aquellos lares y brindan entusiasmados. A José Luis el OLÉ le pilló revisando atentamente el programa de mano y no le emocionó demasiado. En ese momento se sintió fuera de lugar ante tanta emoción. Le hicieron llegar a pensar que era un aficionado un tanto insensible.

Precisamente ese día es el único en el que he visto a alguien intentar torear de verdad, pegar algún natural desde el sitio, algo que se agradece entre tanto populismo y tanto abuso de poder por parte de los toreros hacia los “toros”. Y digo intentar porque lo que le pusieron delante no servía ni para carne. Hablo de Fermín Rivera, un joven al que dicen que no dan muchas oportunidades, y cuando se las dan no le echan algo digno y decente ante lo que demostrar su buen concepto, su personalidad y su seriedad. No sé, eso dicen…
Aquella tarde acabó con el indulto de un toro de Villa Carmela por parte de Juan José Padilla tras una faena en la que el animal se movió mucho (aunque de forma extraña y descompuesta) y demostró cierta nobleza pero sin verdadera entrega y ni una sola gota de casta ni bravura. Para colmo, se trataba de un toro de regalo, que esa es otra, la dichosa manía de intentar comprar el triunfo cuando no lo han conseguido ya en su lote correspondiente y ordinario.
 Para mí Padilla estuvo simplemente en Padilla, como aquel al que llamaban “El ciclón de Jerez” y basaba sus faenas en valor, ambición y espectáculo. Él no engañó a nadie, ese es su concepto y eso es lo que dio. Sin embargo, en ningún momento obligó al toro por abajo. Si unimos esto a que en el caballo (principal vara de medir la bravura) simplemente pasó por allí, sus vulgares condiciones y que era de regalo (ni siquiera tendría que haber salido al ruedo) nos topamos con un indulto vergonzoso en una plaza que un día tuvo prestigio.

Al final de la corrida Martín y sus amigos derramaban la cerveza de la alegría, habían vivido un momento histórico, todo era una inmensa fiesta, el más absoluto éxtasis.
Frente a ellos, José Luis lo que derramaba era una lágrima de ver como en la que le juraron que era la plaza más importante de América acababan de mandar al campo a un toro manso mientras el populacho jaleaba a un torero que cruzaba la plaza a hombros ondeando una bandera pirata.

De haber ido yo a la corrida (cosa muy improbable) seguramente me habría sentado junto a José Luis. Él no volverá nunca más, y yo por supuesto tampoco lo haría. Herrerías y su gente ya han perdido a otro aficionado y cliente (aunque poco les importa). Que tengan cuidado, que así, poquito a poquito, se acaba con esto.
Recomiendo lean el artículo de Jaime López (@ALCOBENDAS82) en el blog Banderillas Negras pinchando en este enlace: "La México camina hacia Barcelona"

Bienvenidos un año más a la Temporada Grande, pónganse cómodos, aplaudan mucho y, sobre todo, disfruten de esta fiesta que beneficia a todos menos a la verdadera afición a los TOROS.

Alberto CH - @alberto_chps